Son interesantes los movimientos 15M, porque muestran que las personas están despertándose.
Las elecciones cambiarán a los políticos de una localidad o de una comunidad autónoma, pero siempre tenemos la sensación de que todo sigue igual, una y otra vez, por eso nos indignamos o se indignan.
Yo, personalmente, estoy de acuerdo con lo que dice Gandhi: que la única forma de cambiar el mundo es cambiando uno mismo.
Si yo engaño, miento o robo, no me puedo indignar porque los políticos también lo hagan. Si grito, si me quejo pero no hago nada, si mi único deseo es el poder o el dinero, no me puedo quejar de que otros lo hagan, por tanto, la revolución debería producirla en mí y que luego, por contagio, fuera transformando la sociedad.
Si a mí solo me preocupa tener razón y ganar mucho dinero, debería entender a los políticos que pelean unos con otros por la razón y por el dinero o el poder.
No pelees, no te enfades, trata de ser honesto y de disfrutar de lo no material para que el cambio suceda.
Y, mientras tanto, vota, movilízate, no votes, lo que quieras, pero no solo con indignación, sino con alegría, porque el cambio es posible.





