Hablemos del tiempo

termómetro

En estas fechas de verano y con la llegada de los calores fuertes, hablamos más del tiempo que en otros momentos del año.

Entra uno en un bar, en una tienda, en el coche, en la oficina… y dice:

¡Qué calor!

Es como un soniquete invariable.

Y mientras nuestras playas se llenan (¿o se llenaban?) de guiris a la plancha (vuelta y vuelta), la persona que se desloma recogiendo vegetales en el campo o en las pocas obras de construcción que quedan, lo aguanta como puede.

En otros países, cuando hablan del tiempo, no solo mencionan la temperatura, sino también la sensación térmica y tienen mucha razón, porque 30 grados no son iguales en bañador al borde del mar, con la brisita y una caipiriña en la mano que encorvado en medio de un secarral.

30 grados no son iguales si estamos saludables y en nuestro peso a si arrastramos alguna enfermedad o un montón de kilos o de años.

30 grados tampoco son iguales si nos obsesionamos con el maldito calor y no paramos de quejarnos a si “observamos” el calor con calma y no le oponemos resistencia, porque, como casi todo, es una cuestión mental: que el termómetro marque 30 grados es un hecho, pero cómo nos tomamos nosotros la temperatura (o cualquier cosa) es lo que nos va a hacer la vida imposible o no.

El horizonte está en los ojos y no en la realidad.
(Ángel Ganivet)

Ahora ¡a discutir! que seguro que muchos no estáis de acuerdo.

____________________________________________________________
Las gordas y las muertas se parecen, me dije… Así comienza mi novela Dos de tres Leer más   ____________________________________________________________
Anuncios

Acerca de Natalia Gómez del Pozuelo

Nací en Madrid el siglo pasado (el año da igual ¿verdad?), estudié Empresariales e hice un postgrado en Marketing por la universidad de Berkeley, lo que me sirvió para trabajar más de 15 años en diferentes puestos directivos de varias empresas multinacionales. En ellas aprendí mucho sobre gestión, proyectos, marketing y comunicación. Salir de España y vivir en varios países me hizo entender que “tener razón” no es importante, lo que sí es crucial es mantener la mirada abierta y creativa para observar la realidad desde diferentes puntos de vista y tratar de vivir en consonancia con aquello que nos produce bienestar. Por ello, un día, en un momento de lucidez decidí cambiar de rumbo y dedicarme a escribir. Hoy, 10 libros y muchos artículos después, siento que hago lo que de verdad me gusta, tanto en la escritura como en la formación y en las conferencias que imparto.
Esta entrada fue publicada en Varios y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Hablemos del tiempo

  1. V dijo:

    Mi cuerpo y el constante sudor no opinan igual… Y en la piscina no es que hagaemos calor, es que te puedes bañar y ademas estas medio en pelotas…

  2. Ginés dijo:

    Absolutamente.

    Hay lugares (sitios, organizaciones, … culturas) donde al cruzarse la gente se saluda siempre con un lamento intensidad “Santo Job”, maldiciendo tener que trabajar y empatizando entre ellos (particularmente entre ellas) con lo resignadamente que se lleva la aberración de estar algunas horas en el trabajo. Es más: Se considera de mal gusto y probablemente patológico el querer trabajar y hacer más o mejores cosas. Con el aire acondicionado a punto de congelación, la variante de verano es …

    “Pues ya ves, hija, aquí, como todos los días, qué se le va a hacer, en fin, qué aburrimiento. Bueno, nada, ale, me voy a pasar calor …”

    LOL

  3. Pepe dijo:

    Por cierto, muy bien elegida la frase de Ganivet, ahora refrendada científicamente por la física cuántica. Los “cuantums”, o base del Universo creado, parecen comportarse como el observador los quiera ver: materia o vibración, de donde se deduce el poder creador de las mentes “conscientes” y las sintonías vibratorias
    Salu2 otra vez

  4. Pepe dijo:

    Que la materia y la energía son como el observador las observa, ya es un aserción científica en este momento, como nos han confirmado los físicos cuánticos. Y que la subjetividad siempre existió entre los seres humanos de la Tierra y probablemente también entre muchos de los que son de fuera, es una observación obvia. ‘Oh! ¡Qué calor!, amiga Natalia, por otra parte no deja de ser una expresión más positiva que negativa, al menos cuantitativamente. Tener calor, hacer calor, estar caliente, calentarse, calentar la comida, el calor del hogar, no estar frío, no ser frío, no estar helado, en contraste con lo aparentemente negativo de la frialdad, una persona fría, pasar mucho frío, protegerse del frío, el frío invierno, el frío parece que paraliza y calor activa. Aunque a partir de determinada temperatura (36º parece ser el fin de la bondad del calor) el calor empieza a tomar un aspecto peyorativo, incluso de enfermedad, estar sofocado, muy caliente, asado, tener fiebre o mente calenturienta no son “estados del bienestar”. Por cierto cuando el ambiente se calienta, el “Estado del Bienestar” parece que puede llagar a estallar… No sé cuan cerca se encuentra esta querida España de ese grado de temperatura social, porque parece que ese termómetro, que ha ilustrado tu magistral provocación del tema, se limita solo a la temperatura física, pero la sabiduría colectiva recoge claramente la situación de aumento progresivo de la temperatura social: “Cuando las barbas de tu vecino veas ……”. Atenas siempre fue por delante en la historia social de la humanidad… Gracias por tus “entradillas”, querida maestra. Admirador en aumento.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s