Ya no podemos estar seguros de nada ¡Qué bien!

niños pensandoHace poco me leí el libro de Hawking (traducido a un lenguaje comprensible por Mlodinow) y después de hacer un gran esfuerzo para comprender los nuevos paradigmas de la física, lo que de verdad se ha quedado resonando en mi mente, ese poso que nos dejan los buenos libros, ha sido lo terrible que es la educación que nosotros recibimos en su día y la que reciben los niños en la actualidad.

Hay un error de base que me parece muy grave:

Nos enseñaron (y nosotros enseñamos) que hay certezas, y no hay nada más equivocado.

Como dicen Hawking y Mlodinow:

“Hasta la llegada de la física moderna se acostumbraba a pensar que todo el conocimiento sobre el mundo podría ser obtenido mediante observación directa, y que las cosas son lo que parecen, tal como las percibimos a través de los sentidos. Pero los éxitos espectaculares de la física moderna (…) han demostrado que no es así.”

Parece ser que una partícula, según las leyes de la física cuántica, puede estar a la vez aquí y en la otra punta de la galaxia. Se han ido desmontando las ideas anteriores, remplazas por nuevas teorías (ojo teorías, no certezas).

Por eso me pregunto por qué nuestro sistema educativo nos enseña que las cosas son de una determinada manera, cuando podríamos hablar simplemente de que en el estado actual del conocimiento humano las cosas parecen explicarse así.

No hablo de un lenguaje políticamente correcto, sino de una forma de estructurar la mente: el “creo” frente al “sé”.

El paradigma frente al dogma. Como oí el otro día en la radio, se podría hablar de “para-dogma”.

Si nos hubieran educado así, estoy convencida de que viviríamos en un mundo con menos guerras y más justo.

¿A qué esperamos entonces para cambiar de verdad la forma de educar?

Y mientras tanto, podemos cambiar nuestra forma de pensar, es posible dejar de aferrarse a las ideas propias y a la falsa seguridad de que éstas son ciertas. Está demostrado que no es así.

Tal vez esta crisis tenga mucho que ver con esto y lleguemos, por fin, a una nueva manera de ver la vida: en forma de “paradogma”. ∞

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Acerca de Natalia Gómez del Pozuelo

Nací en Madrid el siglo pasado (el año da igual ¿verdad?), estudié Empresariales e hice un postgrado en Marketing por la universidad de Berkeley, lo que me sirvió para trabajar más de 15 años en diferentes puestos directivos de varias empresas multinacionales. En ellas aprendí mucho sobre gestión, proyectos, marketing y comunicación. Salir de España y vivir en varios países me hizo entender que “tener razón” no es importante, lo que sí es crucial es mantener la mirada abierta y creativa para observar la realidad desde diferentes puntos de vista y tratar de vivir en consonancia con aquello que nos produce bienestar. Por ello, un día, en un momento de lucidez decidí cambiar de rumbo y dedicarme a escribir. Hoy, 10 libros y muchos artículos después, siento que hago lo que de verdad me gusta, tanto en la escritura como en la formación y en las conferencias que imparto.
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11 respuestas a Ya no podemos estar seguros de nada ¡Qué bien!

  1. Marisol dijo:

    Me gustan mucho los comentarios anteriores. Todos tienen una pequeña frase sobre la que reflexionar. Pero hablamos mucho de los niños, de enseñarles a pensar, y no nombramos casi a los adultos: ¿Qué ha pasado, ya lo tenemos todo pensado? Como alguien decía en un comentario anterior, nos gusta que nos vendan seguridad. Y yo noto – porque soy de las que dudan de todo – que eso es precisamente lo que la gente quiere generar: Seguridad. Por eso me siento pequeña cuando re-pienso todo, hasta mi opinión de hace un momento, porque diferentes ojos lo verán con diferente punto de vista, porque no hay certezas. Pero por qué hay gente que parece que las tiene todas???
    Mi percepción es que no está bien visto no tener certezas. A quien se sigue es a aquel que tiene las certezas – o que parece tenerlas – porque la gran mayoría no las tenemos. Por eso compramos libros, leemos, investigamos, hablamos con gente que no conocemos, porque buscamos la certezas que parece que otros tienen. Y tener la certeza – en mi opinión – es tener poder.

  2. Ernesto dijo:

    Pienso que la ùnica certeza que nos acompaña es la de las presencias de tantos rostros que a diario nos reclaman. No sólo en las aulas de clase sino en diferentes momentos de la vida a fin de que aprendeamos juntos y seamos solidarios en nuestro crecimiento como personas. Aqui en Colombia, concretamente en las lomas de Medellín, los rostros piden solaridad humana, inclusión, dignidad. Es el fin de cualquiedr aprendizaje de lo contrario no tendría sentido, por eso es comprensible la misión etica de la escuela, la responsabilidad del acto de educar, y la necesidad de una continua reflexión de nuestro quehacer desede ese apñren der a convivir en corresponsabilidad mutua en donde s e comprende la aprender como una posibilidad para servir mejor.
    Un abrazo

    Ernesto B./

    • Me encanta tu comentario Ernesto. Muchas gracias. Conozco bien las lomas de Medellín y las de Bogotá y no puedo estar más de acuerdo contigo en cuanto a lo que dices de la presencia en el aprendizaje. Hay un grupo en Linkedin que se llama E-ducanet que está teniendo un debate muy interesante sobre este tema. Igual te interesa. Un fuerte abrazo.

  3. La religión, base de nuestra cultura, cimentada en certezas absolutas, eternas e inamovibles, sustenta gran parte de la educación que reciben nuestros hijos, aunque ésta sea laica.
    Habría que separar fe y educación, como habría que hacerlo con la Iglesia y el Estado, o la gente acaba confundiendo creencias con certezas, y asume la duda (metódica o no) como una debilidad, y no se atreve a salir de su zona de confort.

  4. Hola Natalia y todos, muy interesantes los puntos de vista sobre el tema que nos acerca Natalia para dialogar.
    Pienso que las certezas han sido tan fuertes en nuestra historia que han creado inclusive las doctrinas; doctrinas ideológicas, doctrinas religiosas y las más recientes: las doctrinas científicas (expresadas en disciplinas, incluidas la filosofìa y la historia)… Entonces desmontar semejante andamiaje es todo un reto para nuestra civilización tan rica en culturas y cosmovisiones, ya no digamos desde una base “virtual” que intermedia mas y mas los procesos de enseñanza y apreendizaje a lo largo de la vida de las personas.
    El pensamiento complejo y la transdiscinariedad son herramientas, desde mi punto de vista válidas para trascender las certezas, lamentablemente los docentes hiperespecializados se alejan cada vez más de un pensamiento que articule lo que el conocimiento científico separa como objetos de estudio.
    En mi experiencia profesional, trabajo la emoción y la razón como una matriz dialógica para equilibrar lo que tenemos por moda: la sociedad (era?) del conocimiento.
    Saludos a todos/as.
    Oscar

  5. Lo único que imagino es la INFOXICACION que existe en la sociedad moderna. Trascendemos sin querer y lo único que nos quedan son los recuerdos que es el mayor tesoro del ser humano, de eso creemos vivir, pero a veces hasta eso perdemos, es como vivir día a día concientes que el mañana puede no llegar y en una constante búsqueda de la felicidad que no existe si no la creas. Educar como parte de una conciencia humanitaria, ¿pero enseñar qué? si avanzamos tanto como retrocedemos. En eso se nos va la vida, entre la verdad y la mentira, buscando el punto de equilibrio. Me enorgullese como ser humano a quien enseña desde lo profundo de su ser, no con intereses mezquinos, sino preparando de verdad a seres que cuiden la humanidad y al planeta.

  6. Anselmo dijo:

    Si señora, la realidad es tan dinámica ahora, que cuando captamos la realidad y la tratamos de vivir y usar en nuestra vida ya ha cambiado. Es una nueva forma de ver la realidad: todo esta cambiando.
    Un abrazo

  7. Hola Natalia. Me ha gustado tu reflexión. Algo así como un “dudo, luego existo”, una invitación que nos haría a tod@s mejores pero que no es fácil en una sociedad tan competitiva (en la que hay que “vender” seguridad). Espíritu crítico pero no solo hacia los demás sino con nosotros mismos. Y en eso las madres somos abanderadas (cuántas veces repensamos nuestros criterios y planteamientos a solas con la almohada cuando se trata de la educación o los retos que nos plantean nuestros hijos, ¿verdad?) Me he acordado de un artículo muy interesante que leí y que tiene en cierto modo relación; además nos da otra buena razón para intentarlo: las personas flexibles son más felices. http://www.elpais.com/articulo/portada/flexibles/felices/elpepusoceps/20110522elpepspor_8/Tes

    Un saludo,
    Marina Izquierdo

  8. Teresa dijo:

    Yo creo que hay veces que se estigmatiza el relativismo y lo cierto es que como tu bien señalas no hay certeza de casi nada, a veces la distancia mas corta entre 2 puntos no es una línea recta, para conseguir según que objetivos conviene dar un pequeño rodeo. Nada es blanco o negro, hay una gama intermedia de grises, lo que convino en un momento tal vez no resulte apropiado en otro, en fin hay que aprender a ser flexibles, adaptables.

  9. Rosa Porto. dijo:

    Hola Natalia, es cierto que creer en certezas, y no cuestionar “nuestras certezas”, puede ser un error. Estimo que la escuela actual, no difiere, en muchas cosas, de la escuela de hace un par de décadas, y es que la creatividad apenas tiene cabida, y por supuesto, no se enseña a pensar, a tener un espíritu crítico, a rebatir, en definitiva no se enseña a pensar.
    Tengo dos hijos en edad escolar, y si bien es cierto que ahora hay pizarras digitales, mas idiomas, y seguramente muchos mas medios, echo en falta algo tan importante como es enseñar a pensar. Solo de esa manera, podremos aprender a cuestionar las “certezas” que creemos lo son, y aunque en casa tenemos una labor muy importante, el sistema educativo actual, merece en muchos aspectos un replanteamiento completo, bajo mi punto de vista.

    Un saludo.

    Rosa Porto.

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